Muchas personas acuden a mi consulta creyendo que la actitud defensiva (uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis de Gottman) es un defecto personal; sin embargo, les alegrará saber que, en realidad, es un vestigio evolutivo más que un defecto de carácter. Históricamente, la crítica señalaba a un enemigo, por lo que desarrollar defensas —a veces incluso atacándolo antes de que nos atacaran— era fundamental para la supervivencia. Desafortunadamente, esa actitud defensiva resulta contraproducente para el amor.