La impulsividad, la depresión, la ansiedad, el miedo social, los síntomas relacionados con el estrés o los trastornos de la conducta alimentaria podrían comprenderse mejor si se analizan en función de los mecanismos cerebrales que comparten, en lugar de hacerlo únicamente a través de las categorías diagnósticas tradicionales. Esta es la principal conclusión de una investigación que ha identificado seis dimensiones de la psicopatología asociadas a patrones específicos de estructura, funcionamiento y conectividad cerebral, abriendo nuevas vías para el desarrollo de intervenciones más precisas en salud mental.