El ex partido de General Sarmiento estaba formado por una “capital” muy conservadora, con fuerte lazos con el Opus Dei y Campo de Mayo, y el resto eran ciudades dormitorio. La dolarización le permitió a los jóvenes del conurbano poder intercambiar material autogestionado con movidas de todo el mundo, recibiendo información sobre el hazlo tú mismo, el trueque, lo comunitario, el antiautoritarismo, la violencia de género, etc. Siempre buscando nuevos caminos para transmitir su mensaje, saliendo a las calles sin depender de teclados y celulares. Con la decadencia del menemismo pondrían todas estas ideas en práctica.