La historia oculta de traiciones, dinero y juego sucio que definió cómo se ilumina nuestro mundo hasta el día de hoy
A finales del siglo XIX, el mundo entero fue testigo de una de las peleas comerciales más intensas y Tramposas de la historia de la ciencia, conocida como la guerra de las corrientes. Por un lado estaba el famoso inventor Thomas Edison, quien ya ganaba millones de dólares vendiendo su sistema de corriente directa por todo Estados Unidos, y por el otro apareció el empresario George Westinghouse apoyando las ideas de Nikola Tesla con su sistema de corriente alterna. La corriente alterna de Tesla era muchísimo mejor porque permitía mandar la electricidad a miles de kilómetros de distancia con cables delgados, mientras que los cables de Edison solo alcanzaban a iluminar un par de cuadras a la redonda antes de perder la fuerza. Al ver que su negocio de patentes corría un peligro enorme, Edison prefirió dejar de lado la ética y comenzó una campaña de desprestigio llena de mentiras para asustar a la gente.
El juego sucio de Edison llegó a niveles muy oscuros cuando se dedicó a pagarle a jóvenes para que atraparan perros y gatos callejeros y así poder electrocutarlos en público usando la corriente alterna de sus rivales, buscando demostrar que esa tecnología era mortal y peligrosa para los hogares. Su obsesión por ganar la batalla de los números y el dinero lo llevó a financiar en secreto la creación de la primera silla eléctrica de la historia, insistiendo en que se usara el sistema de Westinghouse para que la gente asociara la corriente alterna con la muerte en las prisiones. A pesar de todo este circo mediático y de las trampas comerciales, la verdad de los datos duros terminó ganando la partida en el año 1893, cuando la empresa de Westinghouse y Tesla logró ganar el contrato para iluminar la Feria Mundial de Chicago usando la corriente alterna, demostrando ante millones de personas que su método era limpio, seguro y mil veces más eficiente.
Esta pelea por las patentes nos deja en claro que detrás de los grandes avances tecnológicos de la humanidad casi nunca hay intenciones puras, sino grandes monopolios buscando exprimir cada centavo de los usuarios. Edison no quería proteger a las familias, quería cuidar sus contratos y sus fábricas, aplastando las ideas de mentes brillantes como Tesla que buscaban opciones libres y accesibles para todos. Conocer estas trampas del pasado nos ayuda a dudar de los discursos modernos de las grandes empresas tecnológicas de hoy, las cuales usan las mismas mañas para encerrarnos en sus sistemas cerrados y evitar que usemos herramientas libres como las que dan vida al fediverso.
Archivo del Blog
.M3U de la radio
Nuestras Fuentes RSS
Ver TV por Internet
Unete al Chat XMPP de la radio chat-mdt-radio-mx@salas.suchat.org
puedes usar esta app desde el movil para conversar con nosotros