La resistencia de las comunidades académicas frente a los descubrimientos que transformaron la medicina y la geología.
El avance del conocimiento humano no siempre avanza de forma pacífica, sino que muchas veces se encuentra con murallas de incredulidad y rechazo por parte de las mismas instituciones que deberían protegerlo. Durante el año de 1847, el médico húngaro Ignaz Semmelweis descubrió, mientras trabajaba en la maternidad del Hospital General de Viena, que la alta tasa de mortalidad por fiebre en las mujeres que daban a luz disminuía drásticamente del 18 % a menos del 2 % con un acto tan sencillo como el lavado de manos de los médicos con una solución de cal clorada. A pesar de los datos numéricos claros y los resultados comprobables en la salud de las pacientes, sus colegas de la época rechazaron por completo sus conclusiones debido a que no existía una explicación biológica visible antes del descubrimiento de los microbios, lo que provocó su despido, el aislamiento de la comunidad médica y su trágico internamiento en un hospital psiquiátrico en 1865, donde perdió la vida pocos días después.
Un fenómeno de rechazo similar ocurrió en el campo de las ciencias de la Tierra durante las primeras décadas del siglo XX con el meteorólogo alemán Alfred Wegener. En el año de 1912, este investigador presentó de forma pública su teoría de la deriva continental, sosteniendo que todos los continentes actuales estuvieron unidos en el pasado remoto en una sola gran masa de tierra que llamó Pangea, la cual se fue fragmentando y desplazando con el paso de los millones de años. La comunidad geológica de su tiempo se burló abiertamente de sus ideas y lo catalogó como un intruso sin credenciales válidas, ya que el científico no podía demostrar con exactitud cuál era la fuerza física real capaz de mover masas de tierra tan inmensas a través de los océanos. El reconocimiento a sus aportaciones llegó varias décadas después de su muerte, ocurrida en una expedición en Groenlandia en 1930, cuando las investigaciones sobre el fondo marino demostraron la existencia de las placas tectónicas, validando por completo sus apuntes y cambiando para siempre la geografía moderna.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

Archivo del Blog
.M3U de la radio
Nuestras Fuentes RSS
Ver TV por Internet
Unete al Chat XMPP de la radio chat-mdt-radio-mx@salas.suchat.org
puedes usar esta app desde el movil para conversar con nosotros